Los vecinos de la urbanización Parque Coimbra, en Móstoles, han levantado su voz para denunciar el constante ruido al que se ven sometidos debido a la proximidad de la autovía de Extremadura (la A-5). Sin embargo, ahora se enfrentan a un nuevo problema: la instalación de pantallas acústicas demasiado cercanas a sus viviendas.
El Ministerio de Transportes ha iniciado las obras con el propósito de reducir el impacto acústico del tráfico, pero los residentes temen que las pantallas queden a tan solo dos metros de sus casas, una distancia que no estaba contemplada en el proyecto original.
Según explican, la memoria del proyecto establecía que las pantallas debían colocarse al menos a 10 metros de las viviendas y en ambos lados de la carretera. Sin embargo, afirman que no se está respetando esta distancia ni se están instalando en ambos márgenes, lo que les hace sentirse «encerrados».
Además, los vecinos advierten que esta cercanía podría conllevar una significativa pérdida de luz natural en las viviendas, convirtiendo la zona en un punto vulnerable para robos y ocupaciones. Asimismo, aseguran que las obras implicarán la tala de cerca de un centenar de árboles.
Ante esta situación, los residentes han presentado alegaciones al Ministerio de Transportes y tienen programada una reunión con el alcalde de Móstoles para exponer sus reclamaciones frente al Gobierno central.
Su petición es clara: no se oponen a las pantallas antirruido, pero solicitan que se ubiquen a mayor distancia de las viviendas o a ras de la autovía, tal y como estaba previsto en el proyecto original. La comunidad espera que sus preocupaciones sean escuchadas y que se tome en consideración su bienestar y calidad de vida en la resolución de este problema urbano.
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